Desde hace un tiempo he estado analizando hacia donde se dirige la ingeniería de software.
Se puede observar fácilmente que la complejidad en el desarrollo del software no ha hecho más que aumentar constantemente con el correr de los años. Este aumento constante en la complejidad tanto de los problemas como de las soluciones, ha provocado la aparición de un gran número de nuevos lenguajes de programación, nuevas metodologías, modelos, patrones, etc.
En lo personal he notado que se ha vuelto sumamente difícil para los desarrolladores la tarea de mantenerse actualizado. Últimamente tengo el siguiente pensamiento recurrente: “Tengo que especializarme en algo, ¿En qué? ¿Adonde va el mercado? – Tengo que mirar hacia el futuro y prepararme para esto. De esta forma cuando mi nivel de especialización sea óptimo voy a poder correr en paralelo al mercado”.
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